viernes, 23 de enero de 2009

Fragmento: La verdadera amistad



El título le pega al escrito pero seguro que no es como os pensais que es.





"Cuando te rindes y acabas harto. De ti y de lo que te pasa. Ya no aguantas más. Y te hundes. Te caes. Como un castillo de naipes en una noche de tormenta. Sin hacer ruido, puesto que nadie te escucha. En la oscuridad, solo iluminado por el reflejo del rayo, de lo que lleva consigo, de lo que trae con el. El miedo, el temor a algo peor. La lluvia, la tormenta que acaba de empezar y que no trae nada bueno. El silencio de la muerte…

Eso solo hace que aumentar su ira. La rabia de un ser que solo busca algo de felicidad. ¿Es tan difícil eso? Grita al cielo y solo las gotas de la lluvia le contestan, mezclándose con sus lágrimas. Y aparece el odio. El odio de ver como todo es tan feliz a su alrededor. Penetra por su cuerpo y lo exprime, lo manipula a su antojo. Con dolor. Con llantos amargos. Y no lo aguanta más.

Y (quieres) pasar de todo, de todos. ¿No ves como te miran? Con desprecio, con asco reflejado en su rostro. ¿No ves que tu sola existencia les molesta? Si, vives engañado. Te crees esa mentira de vida que llevas, y no haces más que paliar un poco ese dolor que te consume por dentro. Solo aléjate, de ti, de ellos y de todo, y vive, resiste y aférrate a esa delgada cuerda que te mantiene vivo. Agárrate a mí, que soy la luz que guía a los desamparados. Una luz tenue, fría y apagada. La de la Soledad.

La de una amiga que te ha acompañado toda tu vida. Era ella la que te limpiaba las heridas que sufrías por cada caída, pero no te las curaba. La que te arropaba por las noches para que no cojas frío, pero ese mismo frío es el que te quema por dentro... Ella si esta ahí, no te abandona. Te ayuda a que recompongas el corazón, pero solo para que ella lo ocupe. Para siempre.

Si, vive en tu mente, pero eso no impide que pueda estar ahí, a tu lado. Esperándote. Vigilándote. Guiándote en tu camino. Aunque te conduzca en una dirección equivocada. Por otro camino mas largo, tortuoso, cubierto de maleza y desesperación. Por un camino vacío de sentimientos… De los “buenos”, claro.

Pero no le importa. Pasará por ese tormento y el no decaerá. Sufrirá mil dolores y el aguantará. Porque la tiene a su lado. Le tiende su mano para incorporarse de nuevo. Y eso le da fuerzas para seguir otro día más. Y, aunque solo sean fuerzas para llorar, ya sabe que es otro día que no abandonó del todo. Y con eso le basta.

Y solo le basta con repetir una frase cada día, una y otra vez, para tenerlo cautivo en su prisión de hielo. Para poseer su alma de cristal que de por si estaba ya fragmentada. Porque el se la cree, puesto que es la única amiga que no le ha engañado. Aún.

- Nunca te abandonaré…"




Otra vida que cae en sus garras…